
"Con todo mi cariño al cotilla que todos llevamos dentro"
- ¡Ahí viene! Corre, corre que lo perdemos.
- Será posible, todos los días igual. Siempre con prisas
- Luego si llegamos tarde no te quejes.
- ¡Pero si nunca digo nada!
- Ya, ya, eso lo dices ahora. Anda a ver si adelantamos a esa señora y podemos sentarnos.
- Está bien, ya estamos sentados. ¿Podemos tranquilizarnos ya?
- Pero, ¿quién está nerviosa?
- Nadie cariño, nadie.
- ¿Te has fijado que rara es la gente que viaja en tranvía?
- Nosotros vamos en tranvía
- Ya, pero eso es diferente. Mira la rubia de la segunda fila. Se creerá que irá mona con ese vestidillo y esa extraña cosa en la cabeza
- Pues yo la encuentro muy guapa.
- Tú que sabrás… y el chiquillo que va de pie agarrado a la barandilla ¿pero que lleva en las orejas?
- Son unos pendientes en forma de..
- Pero ¿cómo van a ser eso unos pendientes, si el tamaño de los aros que le perforan la oreja es tan grande que se ve a través de ellos?
- ¿Y qué es lo que se oye? Pero, ¿de dónde viene esa música? De que le sirven los cascos si se oye en todo el tranvía ¡Se va a quedar sordo!
- Esa que está ahí ¿no es la mujer del boticario, la que se la da de señorona? Pues mírala, en tranvía como todo el mundo.
- Pero bueno, ¿qué hacen esos dos? Este no es lugar para…no puedo ni nombrarlo, ¡qué vergüenza!
- Quieres dejar a la gente en paz que nadie te está molestando.
- Ya, ya, a saber lo que dicen de mí.
- Pero ¡si está todo el mundo callado!
- Sí, sí, callado. Anda ponte en pie que aún nos pasaremos la parada.
- Si es que si no estoy yo en todo…